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No vinieron a encajar... Niñas y niños intensos, sensibles y "raros" en un mundo que insiste en normalizarlos
Niñas y niños sensibles, intensos o con altas capacidades suelen ser malinterpretados en sistemas educativos rígidos que buscan la homogeneidad. El problema no es su forma de ser, sino la falta de comprensión de la diversidad emocional e intelectual.
La educación debe funcionar como una guía flexible que respete los ritmos y necesidades individuales, en lugar de forzar el encaje. Acompañar estas diferencias permite preservar su libertad y potenciar su desarrollo hacia un mejo

Iraís Cruz Sánchez
1 jun5 min de lectura
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